EL VALENCIA NO ESTARÁ SOLO


El Valencia viaja a Barcelona cargado de ilusión, con 14 autobuses llenos con 1.000 aficionados, a fin de tratar de dar la campanada en el Camp Nou con la descarga psicológica de tener mucho que ganar y poco que perder. Unos 250 seguidores se desplazaron ayer al aeropuerto de Manises para despedir al equipo en su vuelo. El héroe elegido por la hinchada es el portero Diego Alves, el mejor en el empate sin goles del pasado domingo en el estadio Calderón ante el Atlético de Madrid. El brasileño, que ya detuvo un penalti a Messi en la ida de la semifinal de la Copa del Rey, corrigió ante los rojiblancos el que había sido su punto débil en las anteriores jornadas: el juego aéreo.

Esa solidez mostrada en el Manzanares ha reforzado la autoestima de un Valencia necesitado para las grandes citas, castigado por algunos fracasos anteriores ante el Schalke en la pasada edición de la Champions o el Chelsea en esta misma campaña. "Vamos a plantear un partido para ganar. Agresivo en lo deportivo, dentro de los límites", explicó el técnico valencianista, Unai Emery, muy extravertido ayer en la conferencia de prensa, saboreando cada palabra como si se tratara de su admirado rival de hoy, Pep Guardiola. Se atrevió incluso a lanzar una puya a su colega al afearle que se quejara en la ida del estado seco del terreno de Mestalla. "En nuestro estadio jugamos con nuestras bazas. El día anterior nos preguntaron si cortábamos el césped y dijimos que, si estaba bien, no. Pero con eso no vamos a ganar. En Barcelona ellos pondrán el campo como quieran. Y nosotros no vamos a quejarnos. Está fuera de lugar el acusarnos de eso. El Barça es un club grande, pero su grandeza la pueden perder algunos en momentos puntuales".

Las posibilidades del Valencia pasan por su capacidad para frenar a Messi, ese "bajito" al que se refirió Emery tras el choque de ida. "En su estadio, el bajito se encuentra más protegido, pero allí también lo hemos sabido parar. Trabajaremos al máximo para poder pararlo. No solo a él, sino a todo el equipo. Lo que sí que tenemos es mucha convicción en el reto y la oportunidad, la ilusión y las ganas de hacer un buen partido. Queremos jugar la final", dijo.
La banda izquierda del Valencia, la integrada por Mathieu y Jordi Alba, funciona a toda máquina en las últimas fechas, especialmente frente al Barça. "No se lo digáis a nadie, pero Mathieu va a jugar por la derecha", bromeó el técnico de Hondarribia. El propio Emery necesita una victoria de este calibre para ganarse el corazón de la hinchada. ¿El encuentro más importante de su vida? "Poder superar una eliminatoria contra el mejor equipo del mundo sería bonito y una oportunidad que debemos trabajar al máximo. La afición va a hacer el esfuerzo de estar. Eso nos da un plus".

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