¿JUGADORES INDÍGENAS EN LA SELECCIÓN BOLIVIANA?


Por: Raúl Catari Yujra

Diego Armando Maradona, decía que la "pelota no se mancha". Esta frase esgrimida por el “astro rey”, puede ofrecer distintas connotaciones y especulaciones injustificadas. Pero la misma nos da mayores luces para reflexionar lo que sucede en el Fútbol profesional boliviano. En ese marco, ¿Cuánto será que nos distraen con este deporte? ¿Quiénes y por qué controlan el fútbol? ¿Será que al fútbol lo han convertido en simple mercancía con valor de uso y cambio? ¿Será que el fútbol "castra a las masas y desvía su energía revolucionaria"? ¿Será empleado como circo para adormecer la mente de los trabajadores? ¿El fútbol une, divide, crea y mata ídolos? Como corolario a todas las anteriores ¿será que el fútbol es “el opio de los pueblos” como decía Eduardo Galeano?”. Creemos que sí. Aunque no en todas las capas sociales.

Sin embargo, no es ideal representar negativamente y de forma extrema, al fútbol considerado como pasión de multitudes. Se sugiere más bien que el bien común de este deporte sea recuperado en toda su esencia en el curso de los acontecimientos sociales. Aunque parece difícil debido a la imposición de los esquemas del capitalismo salvaje en toda el mundo. La mercantilización del fútbol es muy notoria, sobre todo en las ligas profesionales. Felizmente, en los barrios, villas, periferias y zonas marginales, este deporte aún conserva sus fisonomías particulares como de diversión para un “cuerpo sano y mente sana”.  En Bolivia, a pesar de que el fútbol profesional es controlado por las élites, muchos sectores empobrecidos lo ven a este deporte como válvula de escape a los diversos problemas. Así, desde muy niños se convierten en hinchas acérrimos de clubes como Bolivar, The Strongest, San josé, Blooming, Oriente Petrolero, Destroyers, Universitario, Real Mamore, Universitario, Real Potosi, Guabirá, Ciclón, Wilsterman, Aurora, entre otros.

Desde 1997 momento cuando la selección boliviana logró el bicampeonato de la Copa América, existe ausencia de jugadores que derrochen “alma, vida y corazón”. Pero se tiene la esperanza de que en un tiempo muy cercano, la selección esté integrado por jugadores surgidas de los pueblos indígenas. El fútbol boliviano, debe estar robustecida por nuestros hermanos nacidos en el campo o que hayan migrado a la ciudad por la expresión de excelentes dotes de resistencia física y mental. La garra y energía que conservan nuestros hermanos actualmente es acallada y desaprovechada por la discriminación racial perdurable, a excepción de contados casos que salieron de los suburbios de la marginalidad indígena entre ellos Percy Colque. O sino ¿Cuáles son las causas de la escases de jugadores indígenas en el fútbol boliviano? Nuestro fútbol debe engrosarse por sangre nueva, valiente e indígena de Bolivia, a fin de superar aquella unidad, júbilo y pasión a consecuencia de la clasificación colosal (1994) de la selección boliviana a una cita mundialista. Es que el fútbol, a pesar de sus características negativas, es el único deporte que integra, alegra y distrae de forma generalizada.
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